Aprender con LA GUERRA DE LOS COLORES de infantil para niños.

Mi amigo Juliano era un niño muy tímido. Sin embargo si uno se acercaba para conocerlo descubría una de las personas más divertidas del mundo. Tenía muchas cosas que hacían que la suya no fuera una vida normal mi papá me explicó que esto significa que no está en la norma o sea la mayoría de las personas, y eso no tiene nada de malo. La vida de Juliano era maravillosamente anormal.
Creo que todo empezó al mismo tiempo que salió de adentro de su mamá. El día que nació supieron que era ciego. Como todos saben los ciegos no ven, y no por falta de ojos. Juliano tiene ojos, lindos, transparentes, pero no funcionan. No miran. Pero eso no significa que Juliano no te mire. Esto parece un poco difícil de entender para los que vemos por eso es maravilloso conocer a mi amigo. Ahora me da un poco de vergüenza confesarlo, pero lo primero que sentí al conocerlo fue lástima. Pensé “pobre, nunca va a ver dibujitos”. Y luego hubo unos días en que prefería no estar con él, creo que era porque me daba un poco de miedo que se me contagiara la ceguera. El otro día se lo conté y nos reímos. Sin embargo me fui acercando , por curiosidad , (porque soy muy curioso, mi papá me dijo que la curiosidad mató al gato y desde ese día no dejé de preguntarme que sería lo que quería averiguar ese gato). Para ser sincero me pierden los ordenadores y un día supe que Juliano tenía uno que hablaba. En un par de días éramos muy amigos, y me enseñó su computadora, la usamos una vez sola, era mucho más interesante pasear con él. El siempre dice que debe ser peor ser sordo, a mi me parecía que no, pero el dice que era como estar más solo y que como nadie ve lo que te pasa no es como con su caso que lo miran con su bastón blanco y todos suponen que necesita ayuda. Pero de todas las cosas que nos pasaron juntos la más linda de contar fue cuando el me pidió que le explicara como es el color azul. Claro, yo le decía: es el color del cielo, y eso para él no era nada , yo le decía :el mar es azul. O sea que el mundo es casi todo azul, comentaba… era muy complicado. Entonces le pedí ayuda a mi papá y él tuvo una idea genial, la misma que tiene ante ideas complicadas, pedirle ayuda a mi mamá. Ella escribe obras de teatro y por esa pregunta de Juliano se le ocurrió una para contestarle. Voy a tratar de contarles de que se trataba.
Un día en el mundo comenzó a suceder algo muy extraño. Todas las cosas, las personas, los animales y hasta los paisajes, comenzaron a cambiar de color. Así que el cielo azul un día se veía verde como una pradera. Las blancas arenas de las playas eran violetas, el sol rojo, las personas rubias amanecían pelirrojas y los morochos con el pelo blanco, las panteras negras se volvían amarillas y los pájaros de colores quedaban grises.
La explicación de lo que sucedía estaba en un lugar secreto de nuestro planeta, dónde se llevaba a cabo una reunión muy especial entre los tres colores primarios .
Ellos son personajes mágicos pero desde hace algún tiempo se estaban llevando bastante mal, discutían mucho y querían imponer sus ideas unos sobre otros.
-No podemos llevarnos así- dijo el Azul-los colores debemos mezclarnos y pasarla bien.
-Nada de eso – gritó el Rojo, que era el de carácter más fuerte y apasionado- Hagamos una competencia, uno de nosotros tiene que ser el que mande.
-Eso , ya no nos mezclaremos como antes-comentó con nostalgia el color amarillo-cada uno reinará un tiempo y veremos cuál es el más fuerte.
-Eso no, si no podemos convivir lo mejor es que nos dividamos el planeta y cada uno pinte una parte-propuso el Azul resignado.
-Que sea una competencia. Al principio cada uno tomará un lugar y luego nos enfrentaremos-Gritó el Rojo.
Fue así que comenzó esta aventura.
Mientras esto pasaba en una lejana cueva se escuchaba una risa. Era la casa del color negro, que en realidad no era un color sino la falta de todos ellos, era la oscuridad:
-Si los colores siguen peleando será mi oportunidad-gritaba haciendo eco en su escondite.
Allá por el medio del océano estaba muy preocupado el color azul. No le gustaba para nada este enfrentamiento entre hermanos. Pensó tanto que salían grandes olas azules.
La risa del color negro se escuchó en todos los rincones del mundo se mezcló con el aire llenando el cielo de nubes grises. La alegría de esa oscuridad era contraria a la tristeza del color azul, y como sabemos la tristeza es una carga pesada. El color azul, cuando vio el cielo gris, comenzó a sentir sus ojos llenos de lágrimas. De las nubes empezaron a caer gotas de lluvia que empezaron a mojarlo todo.
Las miles de gotas transparentes llenaron el aire, cayendo sobre todo el lugar. Fue entonces cuando el Azul vio la esperanza para el mundo. Por algún lugar los reflejos dorados se colaban entre la lluvia y dibujó en el aire un pequeño arco iris. Inevitablemente en él estaban atrapados todos los colores. Solo por un instante tuvieron que estar todos juntos, en el aire…El Azul recordó de inmediato la leyenda del Arco iris. Esa historia hablaba de un mágico tesoro en el lugar que ese Arco de colores terminaba y que tenía la propiedad de dar al que lo encontrara la riqueza que este más deseara. ¿Quién eran los mejores para encontrar un tesoro?. Sin duda: los Piratas de la Esperanza, un grupo de aventureros nacido del afán de diversión del color azul y los recuerdos de hazañas pasadas del amarillo. Solo había un problema, convencer al amarillo de mezclar sus poderes para que aparezcan los Piratas, con sus trajes color océano, y su barco pintado con un intenso color verde como las islas tropicales que a ellos tanto le gustaban, por ser ideales para esconder tesoros. Evidentemente el color azul no era muy bueno convenciendo a sus compañeros pero conocía a unos personajes que eran geniales para ello, los Monjes Violetas. Así fue , a toda velocidad , buscando aquí y allá al color Rojo. Este no era fácil de encontrar. Buscaba el interior de las personas, se escondía en hermosas flores y saltaba entre las plumas de exóticos pájaros. Era muy bromista, en eso se parecía al Azul. Aparecía en los lugares más insólitos, le encantaba llamar la atención. Desde siempre, al salir el sol, y luego al ocultarse, visitaba al Azul y al Amarillo y conversaban, sentados en las nubes del horizonte. Era uno de los momentos favoritos de todo el mundo.
De repente a lo lejos se escuchó una explosión. El Azul tembló de miedo cuando descubrió lo que pasaba, miles de soldados con uniformes negros , en barcos de madera oscura llenos de cañones había atacado a un barco cargado de petróleo y una mancha negra y espesa comenzó a avanzar por el mar. Sin duda era parte del siniestro plan del color Negro de tapar todos los colores y apoderarse del mundo. El color Azul se estaba quedando sin tiempo. Pero tuvo una idea, conocía un pequeño lugar que escondía una rosa dentro de una campana de cristal, ella era uno de los lugares favoritos donde el color Rojo dormía la siesta. Y existía una forma de averiguarlo ya que cuando lo hacía todas las rosas del mundo se ponían muy rojas, incluso en las rosas blancas se adivinaba un color rosa muy tenue. Así fue a ese jardín secreto y efectivamente ahí estaba el color Rojo. Escondido entre los pétalos, soñando con ardientes romances y apasionadas batallas. El color Azul sabía que si lo despertaba se pondría furioso, el Rojo era un color muy temperamental y con el que apenas se podía razonar, así que sigilosamente se acercó a la flor, levanto la campana de cristal y le tocó suavemente un brazo. Inmediatamente sintió a lo lejos los cánticos de los Monjes Violetas. Así el Azul, sin que el Rojo se despertara, fue a su encuentro y les explicó el problema. Ellos lo reflexionaron un instante, como era su costumbre , y luego accedieron gustosos.
En el mar la mancha de petróleo negro seguía avanzando rumbo a las playas. Al mismo tiempo que los Monjes Violetas convencían al color Amarillo para que se mezclara con el Azul y juntos invocaran a los Piratas Verdes de la Esperanza.
Desde los ojos de un viejo lobo de mar se pudo ver reflejada la silueta de un barco . Una bandera ondeaba en lo más alto del mástil mayor, en ella una calavera sonreía sobre dos huesos cruzados.
-Preparados malditas ratas llenas de musgo- gritaba el Capitán Valverde.- No pararemos hasta el final del arco iris.
-¡Malditas ratas!- repitió un perico verde que siempre estaba sobre el hombro del Capitán.
Los piratas gritaron y saltaron a un lugar a otro de la cubierta. De repente en medio del movimiento surgió una sombra oscureciéndolo todo.
-Vaya, vaya, Capitán.- comentó el color Negro desde el timón. La vergüenza de los mares ataca de nuevo.
-¡Motín a bordo!. ¿Qué hace usted en mi barco?.-dijo el Capitán.
-En mi barco- repitió el loro.
- Vengo a proponerles un negocio. Después de todo son piratas, ¿no?.
- Somos los mejores piratas, pero :¿qué clase de negocio?.
- Que clase de negocio- dijo el loro.
- Uno simple, lo único que tienen que hacer es quedarse con el tesoro que encuentren, bajo ningún concepto entregárselo a nadie. ¡Y haga callar a ese pájaro!.
- ¿Y que obtendríamos a cambio?- murmuró Valverde apretándole el pico a su mascota.
- Yo soy el dueño de las tormentas, el gran miedo de todos los marinos. Les aseguro buen tiempo para siempre, jamás naufragarán, un suave viento los llevará a sus destinos a la velocidad que deseen. Sin duda es el sueño de quienes viven en el mar.
Mientras esto ocurría el petróleo ya había comenzado a manchar las playas. El color Amarillo estaba desesperado y comenzó a llamar al Azul a los cuatro vientos.
-Amigo Azul, ¿dónde estás?-gritaba y lloraba.
-Aquí a tu lado apareció el Azul.
-Amigo Azul, ¿dónde estabas?-gritaba y lloraba. Quejarse puede ser una costumbre.
-Tranquilo Amarillo. Tengo un plan. Provocaremos al color Rojo para que venga a pelear a la playa. Mezclaremos tus guerreros con los suyos.
-Claro de la mezcla surgirá el Naranja.-gritó el Amarillo entusiasmado.
No era para menos su alegría, el Naranja era un color entre ácido y dulce. Pero tenía una característica : era fanático de la limpieza. De hecho el manejaba a los extraordinarios Barrenderos Ecológicos. Un grupo de fanáticos amantes de la naturaleza. Sin duda ellos limpiarían la playa en un periquete.
Provocar al Rojo fue fácil. El Azul fue a donde este dormía a dar un mensaje de parte del Amarillo, citándolo en la playa para batallar. Al momento el Rojo apareció en un carro de metal al rojo vivo guiando a sus enfurecidos guerreros. En cuanto puso un pie en la arena amarilla gritó:
-¿Dónde estás cobarde?. Tienes esta playa hecha un asco, toda manchada de petróleo. ¡Y luego presumes de ser el mejor color!.¿Dónde está tu ejercito?.
Entre los médanos de arena surgió caminando majestuosamente vestido de oro y hojas de otoño.
-Gracias por venir- dijo tranquilamente- Pero antes de pelear quiero que mires lo que pasa a tus pies. Mi playa esta siendo invadida por negras manchas. ¿No querrás gobernar un lugar tan sucio en caso de que ganes?.
-Ya te lo he dicho. Esto es un asco.-gruñó el Rojo.
-Pues entonces antes de la batalla debemos mezclarnos para que los Barrenderos Ecológicos limpien mi… digo tu arena.
El Rojo lo pensó un instante…
-Bien estoy de acuerdo, mezclémonos antes de la batalla.-dijo finalmente.
Tras una nube el Azul sonrió.
Mientras en el horizonte los Piratas Verdes estaban por llegar a su destino. El final del Arco Iris iluminaba una pequeña isla en la cual desembarcaron.
-Capitán , esto debe estar lleno de peligros.-dijo un pirata y luego empinó una botella con licor de menta .
-¡Que clase de piratas temen a lo desconocido!. Traigan un mapa.-contestó Valverde.
-¡Un mapa, un mapa!.-gritó el loro.
-¿Cuál mapa?-dijo uno.
-Da igual ninguno lleva a ningún lado.
Por fin tomó uno y dijo:
- Este… Aquí: ¡a cavar!.
- ¡A cavar!-repitió el loro.
Efectivamente a pocos metros encontraron un enorme diamante. Festejaron en cubierta su hallazgo y partieron rumbo a la cueva sin luz del color Negro. Por suerte cuando estaban por llegar los distrajo un hermoso canto. De un islote lleno de rocas venía la melodía entonada por las Sirenas. Ellas eran seres mezclados, no solo de mujer y pez , sino que su cuerpo estaba hecho de muchos colores, algunos que ni siquiera tenían nombre. Su canto aunque hermoso se había convertido en terriblemente triste, estaban muy preocupadas por la absurda guerra de los colores.
-¡Marineros tapad vuestros oídos!- advirtió el Capitán.
-Eso tapad, tapad, tapad…- repitió el plomazo de plumas verdes.
Todos los piratas lograron evitar escuchar el canto de las sirenas tapando sus orejas con sus pañuelos, mientras el color Negro atento a lo que ocurría mandó una fuerte ráfaga de viento para sacar a los piratas de esa zona.
Sin embargo el Señor de la Oscuridad no tuvo en cuenta que la pesada mascota del capitán Valverde repetía sin cesar las frases que aprendía y en cuanto los Piratas se acercaron a la Cueva del Color Negro el loro empezó a gritar repitiendo lo que cantaron las Sirenas:
-¡Reunid a los colores!.¡Reuniros!.¡Reuniros!.
Y sin ninguna duda los Piratas de la Esperanza giraron su timón y dieron rumbo a una las Playa manchada de Petróleo.
Allí los Barrenderos Ecológicos estaban con todas sus fuerzas luchando , limpiando , sacando petróleo de la arena y de entre las rocas, rescatando a los pobres pájaros que quedaban pegoteados en la orilla . Desde sus barcos los soldados de la oscuridad preparaban su invasión definitiva, en un costado el color Rojo esperaba para atacar mientras comía con gran ansiedad unas enormes fresas, y el Azul no dejaba de creer que los Piratas llegarían a tiempo.
En un momento mágico, interminable y que marcaría la historia en aquella playa se encontraron todos los colores.
El Negro comenzó a rugir y formó una gran tormenta pero fue inevitable, los Piratas llegaron a la costa . Cuando los vio desembarcar el Rojo preparó a sus guerreros y les gritó:
-¡Atención al ataque furiosos guerreros!.
-¡Alto!. interrumpió el azul desde lo alto.-El Capitán Valverde tiene algo para mostrarnos.
El Pirata levantó el diamante y dijo:
-Aquí está el tesoro , pero es mío, solo mío.
-Entonces pide un deseo rápido- gritó el Azul mirando al cielo que cada vez estaba más oscuro.
Todos los colores quedaron paralizados viendo como el mundo quedaba a oscuras, cada vez se veía menos, ya no se distinguían colores y formas. Todo estaba oscuro y cada vez más negro. El Color Negro estaba por ganar la Guerra.
Pero de algún lado el Azul supo no se resignó y continuó gritando.
-¡Vamos Pirata de la Esperanza pide un deseo!.
Sin verse ni la punta de su nariz y muy asustado el capitán Valverde gritó:
-¡Quiero que venga la luz!.
Y así fue, para que esto pasara el diamante mezcló todos los colores y formó uno muy especial, el color de la luz, el de la paz, el que resulta de la mezcla de todos los colores, así nació el color Blanco. La oscuridad no puede combatir contra la luz, basta con encenderla para que todo se ilumine.
El Blanco bañó todo y le dio a cada uno su sitio, cada uno especial y diferente, mezclado e integrado. Así el mundo volvió a la calma que solo se obtiene en tiempos de paz, comprensión e igualdad en la diversidad.
Juliano , mi amigo ciego, fue al teatro mil veces. Y siempre salía contento. Un día me dijo que él ni siquiera veía la luz, que en sus ojos el color Negro casi gana la guerra. Pero no del todo ya que había logrado ponerle colores a muchos de sus sentimientos , un día era optimista como el azul, o apasionado como el rojo, reflexivo como el violeta, nostálgico como el amarillo , limpio como el naranja o se llenaba de esperanza como el verde, y sentía tanta paz en su corazón que su vida se había convertido en un arco iris.
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