Aprender con Comprensión de las reglas de infantil para niños.
Ando muy metida con las teorías del desarrollo de la moral de Piaget, me parece que explican mucho y dan muchas pistas sobre la vida con niños -y sin castigos-.
Transcribo unos párrafos de un libro muy interesante sobre Pedagogía que me prestaron y estoy leyendo-masticando, ¡qué cantidad de conclusiones que se pueden sacar de aquí!.
Comprensión de las reglas por parte de los niños.
Los estudios de Piaget sobre la comprensión de reglas por parte de los niños se solieron realizar en situaciones de juego, por conversaciones informales con los niños durante el juego. Así por ejemplo, un experimentador le pedía a un niño que le explicara cómo se juegan las canicas: quién gana, cómo se gana, si se tienen que usar siempre las mismas reglas y cómo surgieron las reglas del juego.
Piaget describe cuatro fases en la comprensión de las normas del juego.
En la primera fase, los niños consideran el juego de las canicas como simples actividades en las que uno juega libremente haciendo diversas cosas (tirarlas, hacerlas rodar, contarlas). Los niños no perciben otros límites o reglas que, todo lo más, algunos esquemas particulares que han desarrollado para sí mismos. Por ejemplo, un niño puede “jugar a las canicas” metiéndolas en una botella, dejándolas caer en el suelo y volviéndolas a meter en la botella. Esta primera fase, llamada a veces “fase de las reglas motoras” dura hasta que el niño tiene alrededor de tres años.
En la segunda fase, que tiene lugar entre los tres y los cinco años, los niños juegan imitando los modelos de los adultos. Reconocen que existen reglas; estas reglas son para ellos lo más importante y las consideran fiajs e inalterables. Las reglas rigen y dirigen muchos juegos de los niños, incluso cuando juegan solos. Irónicamente, con su proceder egocéntrico los niños cambian sin querer esas reglas o se centran en algunas de ellas, ignorando otras, cuando ello les conviene. Por ejemplo, los niños pueden saber que “las reglas del juego de los bolos” exigen que se coloquen los diez bolos en forma de triángulo y que se permanezca de pie detrás de una línea dibujada en el suelo para lanzar la bola. Un niño de cinco años puede pensar que el hecho de pasars de la raya que trazó su padre supone hacer trampas, pero puede sentirse muy agusto apartando un poco los bolos de la pared para reducir la distancia entre él y los mismos.
Hacia los siete u ocho años, los niños comienzan a jugar con otros de acuerdo con reglas mutuamente aceptadas. Durante esta tercera fase manifiestan un acusado respeto por las reglas, pero sólo muestran una vaga comprensión de cómo se establecieron éstas. La pregunta “¿Por qué tenemos que jugar de esta manera?” Es a menudo respondida por otro niño con el comentario “las reglas dicen que está bien así”. Los niños comprenden que las excepciones o cambios en las reglas pueden estipularse mediante un acuerdo de todos los que juegan. No obstante, es difícil alcanzar ese acuerdo, a no ser que cada jugador considere que los cambios son más ventajosos para él que para los demás jugadores. Estas manifestaciones de egocentrismo disminuyen a medida que madura el niño.
Cuando los niños tienen once o doce años, perciben las regla como guías de actuación establecidas, cambiadas y acordadas por individuos. Probablemente consideran el desarrollo de os juegos y sus reglas como una actividad seria y como una especie de diversión. Los niños desarrollan una actitud relativista con respecto al establecimiento de reglas y al acuerdo sobre los cambios de dichas reglas, pero observan un riguroso respeto por las mismas. Saben que las reglas pueden establecerse y cambiarse libremente, pero una vez que se han fijado, no pueden ignorarse arbitraria o selectivamente. Esta actitud hacia las normas no difiere probablemente demasiado de la de los adultos.
**la imagen es de Paula Metcalf.
Encontrado en : cuatro en la cama
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